- OH, QUIÉN ERES MALDITO BASTARDO?
Preparé un aquelarre y sacrifiqué una gallina al anochecer para que ese extraño hombre me dijera quién es. Pero después de todo el proceso no me lo dijo.
- Sigues igual de gilipollas que siempre, Amy - Me dijo - Me sorprende. Soy Tommy. Tommy Winehouse. Tu exnovio. Tu hermano.
- El Despojo Social Enmuñonado - Me atreví a decir
Era Tommy. Sí amigos, Tommy, el que se fue pal Norte a trabajar ahora aparecer como un pirata de pata de palo y de metal. Os preguntareis por qué: Porque era una forma muy buena de seguir.
- Sí, ese soy yo - Me dijo - No sabía que te volvería a ver
- ¿Pero... que te ha pasado? De verdad, no entiendo nada. Has cambiado... ¿Que te ha pasado para tener...?
No me dejó continuar hablando. Que fuerte
- ¿Lo de las piernas? Mi historia es extraña. Me acordaba tanto de ti en la vendimia que me atropelló una vaca verde, propia de esa localidad, y unos zombies me comieron las piernas.
- ¿Zombies? - Le dije extrañada - ¿Eso existe?
- Claro. Son los habitantes de Zombieland, donde estuve vendimiando. Es que son canibales, y claro... Bueno, entonces me abandonaron y me tuve que buscar yo la vida. Vivo aquí desde ese momento. Antes vivía en una piña debajo del mar y mi cuerpo amarillo absorbía sin más, pero eran otros tiempos.
- Oh, pero yo te quería preguntar... ¿Que te ha pasado para tener... así el pelo? Lo tienes super graso
- Y tú tienes protesis mamarias mal colocadas, así que no me digas nada. En fin Amy, ¿y que es de ti? ¿Qué tal con el endrogado ese por el que me dejaste, eh, sucia perra?
- Oh, ¿El Fran? Ha muerto en un accidente. Mis padres fueron asesinados, bueno, los que consideraba padres, Jenny es la hija verdadera de mi madre y no sé que más.
- Una vida muy ajetreada, como veo
- Mejor que la tuya sí, Despojo Social Enmuño... digo, Tommy.
Entonces el shorbo se arrodilló ante mi y me cogió la mano. Me emocioné. Me iba a pedir matrimonio.
Pero no. Realmente se le habían desencajado las piernas y se había caído al suelo, y me cogió la mano para apoyarse. De verdad, que mal pensada soy.
- Mira Amy, yo creo que podemos empezar de nuevo - Me dijo - Yo te sigo queriendo. No he podido enamorarme de otra chica...
- Normal. Por dios, mirate. Das pena
- Bueno, que eso. No he podido olvidarte. Podemos volver a intentarlo. Tú no tienes nada, yo tampoco. El hombre trajeado y el rulas ese te han abandonado. ¿Qué te cuesta?
Ya veré, Tommy, ya veré... es que... no sé como decirtelo. Es algo que no me salen las palabras...
- Ya, que me hiciste daño y te arrepientes
- No no, que me das asco
- Tú piensate eso, por favor
Lo hice tan solo porque había hecho muchas cosas por mi. Pero ¿Qué haría? Por una parte tenía razón. Sería como empezar una nueva vida.
Comunicado
Buenos días/tardes/noches (Según la franja horaria en la que estemos):
Me dirijo a vosotros no como una diosa de la escritura ni nadie superior (Que sí lo soy, tenerlo en cuenta) Sino como una persona terrenal que tiene sentimientos y/o emociones.
Estas historias no están basadas en ningún caso real, ni nombres, ni escenas, ni sitios. Si algo se parece a la realidad es PURA COINCIDENCIA.
Después de esto, quiero dar gracias a todos aquellos que lo leen, espero que os guste y aceptaré vuestras criticas (Buenas) o vuestras observaciones sobre algo que tenga que mejorar (la cual no mejoraré a vuestro gusto :)).
Gracias por vuestra atención
Alguien
Escritora única y competente de esta obra
Me dirijo a vosotros no como una diosa de la escritura ni nadie superior (Que sí lo soy, tenerlo en cuenta) Sino como una persona terrenal que tiene sentimientos y/o emociones.
Estas historias no están basadas en ningún caso real, ni nombres, ni escenas, ni sitios. Si algo se parece a la realidad es PURA COINCIDENCIA.
Después de esto, quiero dar gracias a todos aquellos que lo leen, espero que os guste y aceptaré vuestras criticas (Buenas) o vuestras observaciones sobre algo que tenga que mejorar (la cual no mejoraré a vuestro gusto :)).
Gracias por vuestra atención
Alguien
Escritora única y competente de esta obra
miércoles, 27 de abril de 2011
MINICAPITULO 27
Corría la niebla serpentina por las calles ataviadas de dulces lamentos lacrimogenos que reventaban escuchas milagrosas y lúgubres....
Ahora en serio. Tenemos a Amy en no sé donde cojones. Soy la escritora, oyes, es lo bueno, la puedo trasladar a donde me salga del teclado, por no decir del ratón.
Así que vamos a la historia:
- AAAAYYYYYY MI TRAJEAÓ QUE SHA MARSHAÓ Y MA DEJAÓ
No podía parar de gritar y cantar mi grupo preferido, Flamenking Fonding. El hombre de las patas de palo, al que llamé cariñosamente "Despojo Social enmuñonado" estaba junto a mí, intentando tranquilizarme
- Pero dime ¿Tú quién eres?
Me ofusqué porque no me conocía. Cogí una silla y se la empotré en la cara. El hombre consiguió reaccionar para el segundo golpe y cogió su pierna de metal, la cual llevaba una escopeta en su interior y me disparó. Me dio en la pierna. Después de volver del hospital nos volvimos a sentar donde estabamos.
- Soy una conocida cantante - Le dije tranquila, gracias al sedante que me habían dado los médicos - Me llamo Amy Winehouse.
- ¿AMY?
- ¿Ya me conoces, Despojo Social Enmuñonado?
El hombre se levantó, cogió una mesa de cristal y la tiró por la ventana. No sé que ocurría. Me miró con los ojos inyectados en sangre.
Pero de repente se tranquilizó. Por lo visto había hecho eso porque había una paloma en la puerta y quería espantarla de una forma sutil.
- Claro que te conozco - Me dijo - Y muy bien. Lo raro es que tú no me conozcas a mi ¿No te acuerdas?
- Lo siento, pero nunca he tratado con despojos sin piernas que no tienen otra cosa en la vida que beber y beber, sin futuro, sin eswperanzas, sin nada de nada, estando solo y desamparado y que ento...
- Vale vale no me conoces - Dijo - Bueno, pues te lo diré. Estoy preparado. O eso creo...
Ahora en serio. Tenemos a Amy en no sé donde cojones. Soy la escritora, oyes, es lo bueno, la puedo trasladar a donde me salga del teclado, por no decir del ratón.
Así que vamos a la historia:
- AAAAYYYYYY MI TRAJEAÓ QUE SHA MARSHAÓ Y MA DEJAÓ
No podía parar de gritar y cantar mi grupo preferido, Flamenking Fonding. El hombre de las patas de palo, al que llamé cariñosamente "Despojo Social enmuñonado" estaba junto a mí, intentando tranquilizarme
- Pero dime ¿Tú quién eres?
Me ofusqué porque no me conocía. Cogí una silla y se la empotré en la cara. El hombre consiguió reaccionar para el segundo golpe y cogió su pierna de metal, la cual llevaba una escopeta en su interior y me disparó. Me dio en la pierna. Después de volver del hospital nos volvimos a sentar donde estabamos.
- Soy una conocida cantante - Le dije tranquila, gracias al sedante que me habían dado los médicos - Me llamo Amy Winehouse.
- ¿AMY?
- ¿Ya me conoces, Despojo Social Enmuñonado?
El hombre se levantó, cogió una mesa de cristal y la tiró por la ventana. No sé que ocurría. Me miró con los ojos inyectados en sangre.
Pero de repente se tranquilizó. Por lo visto había hecho eso porque había una paloma en la puerta y quería espantarla de una forma sutil.
- Claro que te conozco - Me dijo - Y muy bien. Lo raro es que tú no me conozcas a mi ¿No te acuerdas?
- Lo siento, pero nunca he tratado con despojos sin piernas que no tienen otra cosa en la vida que beber y beber, sin futuro, sin eswperanzas, sin nada de nada, estando solo y desamparado y que ento...
- Vale vale no me conoces - Dijo - Bueno, pues te lo diré. Estoy preparado. O eso creo...
MINICAPITULO 26
Me desperté tumbada en la arena de una playa. Estaba semidesnuda, empotrada contra una piedra y llena de agua de mar. No sabía como había llegado allí. Seguro que me había metido droga y claro, las noches alocadas.
Pero como un flashback me apareció en la cabeza la pelea de el Rulas y el hombre desconocido.
Un hombre borracho se acercó a mí. Tenía una pierna de palo y la otra de metal, y por eso se estaba hundiendo en la arena. Tuve que ir a ayudarle. Apestaba a vino.
- Ey moza, ¿Quieres venir a mi casa y así te enseño de lo que estoy dotado? Te vas a quedar alucinada, te voy a volver loca
Me parecía un buen hombre sin intenciones sexuales de por medio, así que accedí. Juntos recorrimos la playa, aunque se quedó atascado un par de veces y una casi le come un tiburón de esos que van al ras del mar.
Al llegar a su casa me di cuenta de que se estaba hundiendo. Sí, era un barco y se estaba hundiendo. Salimos corriendo de ella y nos quedamos mirando como se metía en el mar y era devorado por los mismos tiburones comedores de madera.
- Bueno, pues te voy a tener que llevar a ver mis dotaciones a mi otra casa, vamos, sígueme.
Montamos en un coche y tardamos en llegar alrededor de una media hora. Era una casa que conocía, pero no sabía de qué. Quizás la había visto en una de esas alucinaciones tan raras que tengo.
- ¿Dónde estamos? - le pregunté al señor, que iba haciendo eses con el coche.
- Estamos... EN EL INFIERNO... No, es broma, estamos en Francia, en la región del oeste.
Me quedé unos segundos pensativa. Recuerdo haber estado en una casa que estaba en Ámerica. Era imposible que hubiera llegado allí sola. El hombre lo escuchó todo, porque de nuevo pensé en alto.
- Uyyy en el óceano hay unas ráfagas mú malas eh - Me dijo todo emocionado, tanto que dimos una vuelta de campana - Seguramente habrás llegado por una de esas corrientes.
Pero daba igual. La cosa era que el hombre desconocido me había abandonado. Que fuerte. Y eso que había ido a rehabilitación por él.
Pero ahora, de nuevo, se abría otro capítulo en mi amarga y drogadicta vida sin padres ni nada por el estilo. ¿Qué sería de mí? ¿Quién sería el hombre trajeado? ¿Quién era ese hombre patapalo-metal que le había cogido?
Y sobre todo ¿Por qué es díficil decir Pamplona con la boca llena de polvorón?
Pero como un flashback me apareció en la cabeza la pelea de el Rulas y el hombre desconocido.
Un hombre borracho se acercó a mí. Tenía una pierna de palo y la otra de metal, y por eso se estaba hundiendo en la arena. Tuve que ir a ayudarle. Apestaba a vino.
- Ey moza, ¿Quieres venir a mi casa y así te enseño de lo que estoy dotado? Te vas a quedar alucinada, te voy a volver loca
Me parecía un buen hombre sin intenciones sexuales de por medio, así que accedí. Juntos recorrimos la playa, aunque se quedó atascado un par de veces y una casi le come un tiburón de esos que van al ras del mar.
Al llegar a su casa me di cuenta de que se estaba hundiendo. Sí, era un barco y se estaba hundiendo. Salimos corriendo de ella y nos quedamos mirando como se metía en el mar y era devorado por los mismos tiburones comedores de madera.
- Bueno, pues te voy a tener que llevar a ver mis dotaciones a mi otra casa, vamos, sígueme.
Montamos en un coche y tardamos en llegar alrededor de una media hora. Era una casa que conocía, pero no sabía de qué. Quizás la había visto en una de esas alucinaciones tan raras que tengo.
- ¿Dónde estamos? - le pregunté al señor, que iba haciendo eses con el coche.
- Estamos... EN EL INFIERNO... No, es broma, estamos en Francia, en la región del oeste.
Me quedé unos segundos pensativa. Recuerdo haber estado en una casa que estaba en Ámerica. Era imposible que hubiera llegado allí sola. El hombre lo escuchó todo, porque de nuevo pensé en alto.
- Uyyy en el óceano hay unas ráfagas mú malas eh - Me dijo todo emocionado, tanto que dimos una vuelta de campana - Seguramente habrás llegado por una de esas corrientes.
Pero daba igual. La cosa era que el hombre desconocido me había abandonado. Que fuerte. Y eso que había ido a rehabilitación por él.
Pero ahora, de nuevo, se abría otro capítulo en mi amarga y drogadicta vida sin padres ni nada por el estilo. ¿Qué sería de mí? ¿Quién sería el hombre trajeado? ¿Quién era ese hombre patapalo-metal que le había cogido?
Y sobre todo ¿Por qué es díficil decir Pamplona con la boca llena de polvorón?
martes, 26 de abril de 2011
MINICAPITULO 25 (Por el culo te la... indico!)
El hombre desconocido, al que ahora llamaré X cogió el látigo de su yate de esclavos y empezó a pegar al rulas. Pero el delfin, como buena mascota marina se interpuso en el camino y dio su vida por su dueño. Yo grité porque tenía miedo, así que salí corriendo de la habitación cual gallina despavorida. pero me empotré contra una columna y me quedé inconsciente durante esa pelea.
"Pero os voy a contar la pelea. Mientras Amy se desangraba en un rincón el hombre desconocido y el rulas se pegaban de ostias. Al Rulas le empezó a arder el pelo. El hombre desconocido se echó para atrás, amiedaó, creyendo que era un dios omnipotente. Pero no, es que el techo estaba ardiendo y claro, había caído encima del Rulas. Los dos empezaron a gritar como niñas locas por ver a Justin Bieber y salieron corriendo de la habitación, dejando ahí tirada a Amy. El hombre desconocido se dio cuenta, pero el Rulas no le dejó ir a por ella"
- No te preocupes - Le dijo - Es la protagonista de esta historia. No va a morir.
Lo que ellos no sabían es que a Amy se le había acabado el contrato y, como una serie de televisión, tengo que echarla... oh si...
"Pero os voy a contar la pelea. Mientras Amy se desangraba en un rincón el hombre desconocido y el rulas se pegaban de ostias. Al Rulas le empezó a arder el pelo. El hombre desconocido se echó para atrás, amiedaó, creyendo que era un dios omnipotente. Pero no, es que el techo estaba ardiendo y claro, había caído encima del Rulas. Los dos empezaron a gritar como niñas locas por ver a Justin Bieber y salieron corriendo de la habitación, dejando ahí tirada a Amy. El hombre desconocido se dio cuenta, pero el Rulas no le dejó ir a por ella"
- No te preocupes - Le dijo - Es la protagonista de esta historia. No va a morir.
Lo que ellos no sabían es que a Amy se le había acabado el contrato y, como una serie de televisión, tengo que echarla... oh si...
MINICAPITULO 24
- Rubén?
Se quedó tó trastocaó durante esos momentos. Le empezó a salir espuma de la boca. Me dio envidia, por lo que yo también me puse a soltar espuma. Después de un rato soltando espuma dejamos de hacer el gilipollas y nos centramos en lo que teniamos que hacer.
- No soy Rubén. Oh, por dios, no sé ni porque intento decirtelo. Mira, será mejor que nos ciñamos a lo que tenemos que hacer. El Rulas te está buscando. Le has dejaó tó planaó y a él una pivá shó no le ase... esas fueron sus palabras. Yo hablé con él. Así que debemos escondernos antes de que...
Pero entonces sonó un cristal roto. Sí, la casa aparte era de cristal, to guay. Un hombre fornido, sin camiseta, elegante, a lo Edward Cullen, encima de un delfín a lo Simpson entró en la habitación, con un palo de madera en la mano (oh yeah). Era el Rulas. Aunque había estado en rehabilitación le conocía de sobra. AAAmos que le conocía.
- Oh, aquí estas, me cago en la leche Merche - Me dijo - Venga, que tienes que hacer el concierto, que la gente te está esperando
- Han pasado meses desde que me fui
- Pues por eso no les hagas esperar más
Me cogió del brazo y me arrastró hacia el delfín, preparado para salir. Pero alguien me cogió del otro brazo. Era el hombre extraño. Ambos hombres se miraron mutuamente.
Conocía esas miradas. Conocía lo que pasaba entre ellos.
Y sabía
que se avecinaba
un
terrible
DESAFÍO DE TITANES
Se quedó tó trastocaó durante esos momentos. Le empezó a salir espuma de la boca. Me dio envidia, por lo que yo también me puse a soltar espuma. Después de un rato soltando espuma dejamos de hacer el gilipollas y nos centramos en lo que teniamos que hacer.
- No soy Rubén. Oh, por dios, no sé ni porque intento decirtelo. Mira, será mejor que nos ciñamos a lo que tenemos que hacer. El Rulas te está buscando. Le has dejaó tó planaó y a él una pivá shó no le ase... esas fueron sus palabras. Yo hablé con él. Así que debemos escondernos antes de que...
Pero entonces sonó un cristal roto. Sí, la casa aparte era de cristal, to guay. Un hombre fornido, sin camiseta, elegante, a lo Edward Cullen, encima de un delfín a lo Simpson entró en la habitación, con un palo de madera en la mano (oh yeah). Era el Rulas. Aunque había estado en rehabilitación le conocía de sobra. AAAmos que le conocía.
- Oh, aquí estas, me cago en la leche Merche - Me dijo - Venga, que tienes que hacer el concierto, que la gente te está esperando
- Han pasado meses desde que me fui
- Pues por eso no les hagas esperar más
Me cogió del brazo y me arrastró hacia el delfín, preparado para salir. Pero alguien me cogió del otro brazo. Era el hombre extraño. Ambos hombres se miraron mutuamente.
Conocía esas miradas. Conocía lo que pasaba entre ellos.
Y sabía
que se avecinaba
un
terrible
DESAFÍO DE TITANES
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