Comunicado

Buenos días/tardes/noches (Según la franja horaria en la que estemos):

Me dirijo a vosotros no como una diosa de la escritura ni nadie superior (Que sí lo soy, tenerlo en cuenta) Sino como una persona terrenal que tiene sentimientos y/o emociones.
Estas historias no están basadas en ningún caso real, ni nombres, ni escenas, ni sitios. Si algo se parece a la realidad es PURA COINCIDENCIA.
Después de esto, quiero dar gracias a todos aquellos que lo leen, espero que os guste y aceptaré vuestras criticas (Buenas) o vuestras observaciones sobre algo que tenga que mejorar (la cual no mejoraré a vuestro gusto :)).

Gracias por vuestra atención

Alguien
Escritora única y competente de esta obra

jueves, 20 de mayo de 2010

MINICAPITULO 23 (Última temporada)

Lo abrí. Ahí estaba… el folio que me diría por fin quién era aquella mujer hija de mis padres…
Pero no había nada
- jaja, ¿Te habías creído que estaba el papel? – dijo el hombre, riéndose – No, en serio, es la Jenny.
¿Cómo sabía él quién era Jenny?
- Sé quien es la Jenny esa porque viene escrito en la hoja – estaba temblando. Por lo visto, había pensado en alto.
(Sí, exacto queridos amigos míos, es la Jenny. ¿Os acordáis de ella, no? Es aquella que también le gustaba el Fran… a la cual tenía un odio muy profundo. Y sí, no sé mantener la intriga. Os jodeis)
La Jenny… era la Jenny… ¿Qué habría sido de ella?
Algún día volvería a su pueblo natal y conseguiría saberlo…
Pero antes de pensar en cualquier cosa, me percaté de donde estábamos. El hombre llevaba conduciendo cinco horas (Sí, es que es muy lenta para abrir el papel). Y ahora estábamos en un gran puerto con numerosos barcos colocados en fila. Aparcó en una plaza que quedaba libre (En el cemento, no en el agua mal pensadines) y me abrió la puerta, ayudándome a bajar.
- Ya sabes que no dije a nadie que estabas en el centro de desintoxicación – me dijo, sonriéndome – Y por eso sería conveniente que te quitaras la pulsera de la clínica mujer…
Vaya, era verdad, aún llevaba la pulsera. Intenté quitármela, aunque casi no tenía fuerzas. Entonces él me sonrió y con sus suaves manos consiguió quitármela.
Cuando me tocó sentí algo que jamás había sentido. Bueno, sí, lo había sentido. Pero solo con el Fran… algo que hizo que me apenara profundamente al recordar aquel dichoso accidente.
El hombre notó lo que me pasaba, y me preguntó por ello.
- Nada, es un recuerdo de un novio que tuve que murió en un accidente – le dije, y él bajó la mirada durante unos segundos – Pero bueno, ¿Por qué hemos venido hasta aquí?
Su rostro se iluminó cuando pregunté aquello. Me cogió de la mano, volviendo yo a sentir eso que había sentido, y me guió hasta un pequeño yate.
- Mira, ¿Lo ves? – dijo contento – Es mío.
- ¿Vives en un barco? – Le pregunté, extrañada – ¿De verdad? Venga ya, vivir en un barco es de algún estúpido que se cree bohemio y no se da cuenta de que eso no existe. Ps, eres penoso no jodas, ¿Vives en un barco? ¿Qué te crees que la vida es tan fácil? Venga ya pss, anda anda.. seguramente te pajear*** todos los días delante de una mierda de televisión que tendrás ahí dentro con porno en blanco y negro y codificado… De verdad, que vida tan estúpida.
- Habló la cocainómana – dijo, ofuscado – No es mi casa, es un yate, solo. Mi casa ya la verás – volvió a sonreír… ¿Cómo era posible que me perdonara todo lo que le había dicho? Él también debía consumir droga. – Y no, yo no consumo droga. Deja de pensar en alto, joder, y monta al yate.
Con su ayuda subí al yate, aunque me caí dos veces, una de ellas al agua, y casi me ahogo. Tuvo que venir la UCI a reanimarme y estuve varios días en el hospital (Que rápido todo ;D) Pero luego pude subir al barco.
Me dijo que sabía navegarle. Quitó el ancla y sacó el látigo, azotando a sus ocho esclavos que tenía a su servicio para remar (era un yate de remos)
- Remad, malditos infelices, remad! – Gritaba, mientras les azotaba. Yo estaba sentada a su lado, en una hamaca – Bueno, Amy, estamos llegando ya casi a mi vivienda…
- Pero, que yo recuerde, por aquí no hay nada de tierra
- Que vas a saber tú… si suspendías geografía – se río, aunque paró en seco cuando vio mi cara
Me conocía. Aquel hombre había ido conmigo al instituto. Le pregunté de que me conocía, aunque consiguió salvarse diciéndome que me había estado espiando durante mucho tiempo.
Atracó el barco en la costa de una gran isla. Yo bajé, ensimismada.
Era una gran isla, con árboles tropicales y una casa blanca en medio (Suena mucho a crepúsculo, pero no eh.. xD)
Me cogió la mano y me ayudó a bajar del barco, aunque eme volví a caer, rompiéndome la pierna y abriéndome la cabeza por una parte. Tuvo que llamar a un helicóptero de emergencia y volví al hospital donde aún no habían ni limpiado mi habitación donde había estado horas antes.
Me operaron de urgencia y de nuevo volví a estar fuera, en el barco de aquel hombre, que ya se había enfadado de tanto tener que ir y venir del hospital.
Me cogió en brazos y me bajó cuando llegamos a la isla. “A ver si así no te pasa nada, joder” Me dijo.
- Es… es increíble… - Le dije - ¿Cómo has conseguido todo esto?
- Bueno – me dijo – la cosa es tener un buen negocio – y se rio.
Me acompañó hasta dentro de la casa y me invitó a sentarme en unos sillones de cuerno negro que tenía en la habitación.
- Bueno, Amy – Me dijo. Me volví a fijar que su acento no era normal. Lo notaba cuando hablabamos demasiado. O cuando yo le prestaba atención – Creo que ya es hora de que te diga quién soy – suspiró – Va a ser difícil, la verdad… pero espero que lo entiendas.
Se acercó a mí, ya que estábamos en sillones distintos, y me cogió las manos. Me miró a los ojos. Sus ojos eran verdes, con un pelo negro perfectamente cortado y una barba de varios días.
Titubeé unos segundos antes de contestar…
Cuanto más miraba.. Más me daba cuenta de quién era…
- ¿Rubén?

miércoles, 19 de mayo de 2010

MINICAPITULO 22 (Última temporada)

Mentiría si dijera que mi estancia en la clínica de rehabilitación fue buena. No, ni mucho menos.
Cuando entré, dije mi nombre falso que aquel hombre trajeado me había dado y entonces un hombre con una bata blanca me llevo a mi habitación.
- Perdona, cocainómana de mierda – me dijo, educadamente – antes de entrar a la sala, tiene que quitarse esos implantes mamarios que llevas – titubeó por mi cara confusa – que te quites las tetas, joder, siempre hay que ser claros con esta gente. Bueno, como has leído en los términos, no puedes traer armas a la clínica, y con esos implantes puedes matar a alguien – sacó de su bolsillo un cuchillo y me lo dio – toma, quítatelos, te damos media hora. Si te desangras y quieres toallas, ahí están, al fondo. Adiós.
Lo demás no fue nada diferente. Donde estaba solo era un compartimento de chicas, aún así encontré el amor.
Fue un amor a primera vista. Alta, morena, con grandes brazos y pelo corto. Se llamaba Amanda y me hizo ver las estrellas mientras disfrutábamos la una de la otra tumbadas, sudando, medio desnudas… en el patio de la clínica, un día de verano, viendo el hermoso cielo (Mal pensados, jojo).
Aunque nuestra relación terminó cuando ella consiguió salir de las drogas. Los días más intensos de su rehabilitación no nos vimos… y el último día, cuando se iba, conseguí verla.
Iba a ir a abrazarla y a besarla, pero ella se apartó corriendo de mí, asustada. Me gritó que qué hacía. Yo.. yo no sabía que hacer. La expliqué nuestra historia de amor, y ella me dijo que no me quería, que no sentía nada por mí, que era el efecto de las drogas lo que había hecho que encontrara algo de atractivo en mi, que ella era del OPUS DEI, tenía un marido, cinco hijos y dos gatos (Y un perro, que sino no es familia feliz americana).
Aquello fue todo un desamor para mí, y desde ese día empecé a contar los días que faltaban para salir de aquel infierno.
Aunque luego conocí a Esteban, un mexicano que daba las medicinas anti-dopaje de allí. Se aprovechó de mis largas sesiones de rehabilitación para conseguir todo mi cuerpo. Bueno, mi cuerpo completo no, pero sí mi páncreas y un riñón.
Exacto, me cautivó, me enamoró, y una noche, sedada yo ya… me dormí entre sus fuertes brazos.
Y me levanté en la cama, envuelta con las sabanas blancas que ahora estaban llenas de sangre y con dos órganos menos.
Maldito traficante de órganos…
Pero.. ya no me dio tiempo a vivir más aventuras… porque…
Terminó mi rehabilitación.

El día que termino mi rehabilitación estaba lloviendo. Me acuerdo porque caían gotas del cielo en dirección vertical al suelo, y ya me dijo mi madre (bueno, la que consideraba mi madre) que cuando pasaba eso es que llovía, o que estaba metida en la ducha, y me dijo que, si dudaba, mirara hacia arriba y viera si estaba desnuda, que si lo estaba, es porque estaba en la ducha… pero si había salido rarita y me gustaba ir desnuda por la calle, para diferenciar entre ducha y lluvia que corriera en círculos. Si me daba contra una pared variadas veces es porque estaba en una ducha, sino, es porque estaba en la calle. Pero podía ser que fuera rica y mi ducha fuera gigante…
(Dios, no me tengáis en cuenta eso…)
Bueno, continúo. La cosa es que llovía.
Un ayudante de la clínica me acompañó por ese largo pasillo con verjas metálicas hasta el final, hasta la salida.
No me había vuelto a poner los implantes, me resultaban incómodos.. y ahora.. ahora tenia una nueva visión del mundo. Una visión sin drogas. Una visión nueva…
Al final del pasillo, justo en la puerta de salida. Había un hombre esperándome.
Llevaba una gran capa y un sombrero que le cubría la cabeza de la lluvia, aunque también le cubría el paraguas (Nota autor: Sí, es un poco retrasada… lo sé.. duele escribirlo así, pero.. no queda otra).
Cuando llegue alzó la vista y me sonrió. Era una sonrisa tan pura.. tan.. familiar. Sí, eso, familiar.
¿Era el Rulas?
Aunque al acercarme más me di cuenta de que no era él.
Aquel hombre trajeado que me había traído a la clínica me esperaba con el mismo coche con el que me había traído.
Cuando llegue a su altura me dio un beso en la mejilla, lo cual me extrañó, y me colocó el paraguas sobre mi cabellera reluciente, aunque le dije que no hacía falta, que el moño ya me protegía del agua a mi y a cinco pueblos nigerianos del sur de África.
Sonrió por mi comentario (Bueno, en realidad eran 8 pueblos nigerianos y dos guineanos, pero no quería presumir) y me invitó a entrar en el asiento del copiloto del coche.
En cuanto subí yo y subió él, emprendimos la marcha.
- ¿A dónde me llevas? – Le pregunté
- A mi casa. Vivirás conmigo – sonrió al ver mi cara de miedo – Tranquila, no te voy a violar, por ahora – Rió por mi cara de susto – jaja, no, es broma, te violaré en cuanto lleguemos .__.
Hizo un gesto con la mano y miró hacia atrás mientras conducía, lo que provocó que casi nos metiéramos un hostiazo contra un trailer, aunque fue capaz de esquivarlo. Esa forma de esquivar me recordaba a alguien…
Sacó una carpeta y me la dio.
- Toma, lo que tanto querías – me dijo, y me lo dio – aquí pone quién es la verdadera hija de Helen.
Cogí aire. Estaba nerviosa. Lo abrí…

Resumen anterior temporada

Para todos aquellos que se hayan enterado poco y menos de esto, aquí haré un pequeño resumen de la segunda temporada. Claro que será pequeño, teniendo en cuenta los cápitulos.. :D.

Amy se hace mayor, y con ello mejora su carrera como artista. Ya se ha conseguido olvidar de Tommy, que era su hermano y de Fran, que había muerto en un accidente. El Rulas, fiel amigo de Fran, hace de su representante, y con ello la lleva por el camino de las drogas, del alcohol, y de las prótesis mamarias demasiado grandes.
Hace conciertos, triunfa, pero su adicción a la droga es muy grande. De novio tiene al Rulas, el cual le acosa y dice que no sería nadie si no fuera por él.
En el hotel de Ámerica, donde viajan para cantar en un concierto muy importante con un cantante muy importante, conoce a un hombre trajeado que, sin duda, se preocupa por ella.
El concierto con Robbie Williams (El que ve ovnis, si) fue una patetica mierda. Y todo por la droga. El hombre trajeado consigue hablar con ella, y con mucho insistir, Amy accede a ir a una clinica de rehabilitación.,
Pero ello conlleva tener que huir del Rulas…
Y como pro, conseguir saber, a la salida, quien era la verdadera hija de Helen y…
Quién es el hombre trajeado.